jueves, 5 de septiembre de 2019

LOS POETAS DE LA TIERRA DE PIURA


Investidura con el Doctorado Honoris Causa al Dr. Marco Gerardo Martos
Carrera





















  Por: Dr. Marco Gerardo Martos Carrera
Otorgamiento del Doctorado Honoris Causa de la Universidad de Piura

Excelentísimo Vice Gran Canciller:

Sólo tengo palabras de gratitud para el claustro, por conferirme este alto honor que me otorga hoy día, absolutamente inesperado. Para mi tiene un valor absoluto puesto que se trata de una institución enraizada en Piura que es mi ciudad natal, a la que tanto amo. Y he cavilado sobre que decir en este día de celebración.

He consagrado mi vida a la poesía y creo es justo decir una palabra sobre ella en  nuestra región, de forma concentrada. Nadie duda en señalar a Carlos Augusto Salaverry (La Solana, 1830- París, 1891) como el iniciador de la poesía republicana en nuestros lares. El poeta viene con su melancolía a mi mesa de trabajo. Arriba de Lancones, de Sullana, de Piura, de París, de lágrimas de Ismenia Torres, de la parálisis, de todo lo perdido en el vaivén de los años. Hay un rumor de sables el día de su nacimiento, la tranquilidad de los algarrobos en la tardes del verano, el dolor de una madre que se separa de su vástago y las intrigas de toda la vida de los gobiernos y de los militares. Muere su padre Felipe Santiago fusilado y le queda la convicción de que la vida solo es una conjunto de dolores supremos. Los recuerdos dice, son mentiras del pasado, y la esperanzas, mentiras venideras.

Nadie cantó en Sullana, en Piura,  con tal dulzura, con tanto afecto y nostalgia por lo perdido. Somos lo que fue, el ayer, lo desdichado, la súbita iluminación de lo amado en lo más lúgubres. Hubieron que pasar muchos años, para que  nos naciesen en Piura otros líricos notables. Sin embargo a Salaverry poco se leyó en vida en nuestra ciudad.
El primer poeta que pude leer en mi adolescencia, en los años cincuenta del siglo pasado, poeta de verdad, fue Juan María Merino Vigil (Ayabaca,1.01.1906- Hacienda San Pablo-21.06.1951), casi un desconocido en la literatura peruana, natural de Ayabaca, ciudad que casi nunca abandonó salvo para esporádicas visitas a Piura y Lima. Probablemente nacido a fines del siglo XIX, fue, según dicen un profundo conocedor de la  tradición  literaria y un escritor muy fino, como podemos advertirlo por el poema que ha llegado hasta nuestras manos titulado “La golondrina”.

Yo soy como esa golondrina
que ha cortado los oros del espacio.
Saeta que vuela al infinito
azul de los profundos cielos.
Tiembla la negra noche por llegar
pero todavía quedan para mis ojos de la tarde
azules eternos del espacio.
Yo soy mi tiempo que vuela en el espacio
quebrando los oros vespertinos.
Yo soy ese pequeño pájaro efímero.

Se necesita vivir con  mucha intensidad para poder concentrar en pocas líneas la imagen exacta de la vida humana. Merino Vigil decía algo que me concernía y era mucho más intenso que casi todos los autores que estudiaba en la escuela. Pero nunca lo vi, ni siquiera en fotografía, aunque en las calles de Piura pude alternar con gente que lo conocía como José Estrada Morales o Federico Varillas Castro, mis queridos profesores, maestros en el colegio San Miguel. Aquí y allá, en distintas publicaciones de los años cincuenta, se difundieron algunas poesías de Merino Vigil, que están esperando a un estudioso de hogaño que las recoja y estudie  para tener por fin, un volumen de un poeta notable que merece entrar en el canon literario nacional.

En mi adolescencia, el poeta de Piura era Joaquín Ramos Ríos, alguien que había vivido en Alemania antes de la segunda guerra mundial, se decía que estudiando Medicina, pero en realidad disfrutando una intensa pero no improductiva bohemia; de vuela al lar recitaba bajo la luz de la luna a Hölderling, a Goethe, a García Lorca, a Merino Vigil y a sí mismo, en parques, plazas, malecones, y ocasionalmente en teatros de la ciudad y aquí le rindo homenaje. En las noches cálidas, cuando regresaba a mi casa, después de jugar interminables partidas de ajedrez, en la Plaza Merino veía su inconfundible figura, rodeada de algunos amigos curiosos, haciendo gestos y modulando los versos en alemán o castellano, por puro placer. Hace poco el año pasado, pude visitar por primera vez, la casa donde vivió y escribí en su honor estas palabras:

Duende

Las casonas de San Miguel de Piura
crujen y tiritan en las noches de julio.
Circulan duendes en sus zaguanes y corredores
y hay brasas calientes todavía en sus cocinas silenciosas.
Se vendrán abajo cualquier tarde,
un temblor, un viento huracanado.
Nadie tiene las llaves de sus candados herrumbrados.
Las aldabas lucían hermosas en tiempos de fastos.
Nadie sabe nada de los fantasmas,
salvo la poesía que intuye los comienzos.
En una de esas casas de paredes agrietadas
 vivió Joaquín recitando a Heine,  a Goethe,
en el jardín de los papelillos, del mango ciruelo.
Un día se fue volando por la ventana,
se confundió con el cielo añil, con las uvas azules.
Regresa cuando quiere en las noches de luna,
se queda en el patio, hablando solo, a la intemperie.

El otro poeta que deseo evocar es  Juan Luis Velásquez (1903-1970) quien es el poeta piurano que alcanzó una difusión sostenida a partir de su primer libro de poemas Perfil de frente de 1923, texto que con un insólito título se inscribió formalmente en la vanguardia aunque tenía resabios modernistas. Amigo y en algún, momento secretario de León Trotsky, fue un intelectual de muy variados intereses, Su poema Piura permanece en la memoria como algo hermoso dedicado a nuestra ciudad.

Qué soledad sin soledad siquiera.
Qué trincheras tan altas sin altura
Contra quien jamás le hiere el plomo.
Qué gente tan llena de recodos.
Enlodados en este desierto sin lluvias
Ni rastrojos.
Qué vida tan al cielo raso
Ante este cielo alto franco y claro
De primavera.

Tuve la fortuna de conversar con Juan Luis Velázquez algunas veces en Lima, gracias a mi amistad con su hijo también poeta piurano Manuel Velázquez Rojas. Juan Luis fue para mí una leyenda y sus versos me acompañan cuando evoco a Piura.

Si observamos detenidamente las vidas de estos poetas y su repercusión en la sociedad piurana, podemos advertir que sus obras, pese a la calidad que ostentaban, fueron mayormente disfrutadas por la población. Y la razón probablemente está en que nuestro ambiente intelectual estaba en sus principios. Nuestros jóvenes aspirantes a intelectuales se veían obligados a migrar a Trujillo, Lima, o a otros países, y solo en algunos casos volvían al terruño. Me tocó ser una de ellos, pero procuro mantener vivos los lazos con la santa tierra, como llamamos a Piura los que siempre la añoramos. Lo socialmente importante es que ahora vivimos otro clima, más propicio para las labores intelectuales y para la propia poesía. La creación por lo menos de dos universidades de fuste, una de las cuales es la Universidad de Piura, ya con cincuenta años de labor, tiene un valor para la poesía y para la literatura en general, muy grande.

La Universidad no solo es investigación, docencia y proyección social, como lo estudiamos en los libros, es también la creación indirecta de un espacio propicio para la creación artística. Nunca antes hubo en Piura, como hay ahora, un clima propicio para la difusión de las obras literarias. Aquí y allá surgen poetas, narradores, dramaturgos, ensayistas, que tienen algo que decir y que con su actividad van creando un círculo de lectores que se incrementa día a día. Hoy se puede ser poeta en Piura de bastante calidad, sin haber salido de los linderos de la ciudad. Y esa es una diferencia con el pasado que quiero remarcar. Todos los poetas que he mencionado en estas páginas, salieron de Piura y estudiaron en otra parte, París, Berlín, México, Lima. Los poetas piuranos de hogaño bien merecen conocer el mundo, disfrutar de las maravillas que existen, pero necesitan también ser fieles a lo que conocen y que saben expresar mejor que otros: el vínculo del artista con la tierra, con la hermosura que sienten desde la infancia. Y la mujer piurana está trocando su papel de musa, por la de escritora y lectora de alto nivel.

De Homero se dice que concentra la expresión de la vida, el afán de aventura de los seres humanos, la búsqueda de lo desconocido, y también la apetencia del regreso, la gana de recorrer los lugares sagrados de la infancia. En esas idas y vueltas transcurre la vida y la poesía acompaña a los seres humanos como la concentración máxima del lenguaje, como una capacidad de decir más cosas con menos palabras. Con esa luz he querido siempre ir por el mundo.

Campus UDEP, 30 de Agosto del 2019.

viernes, 16 de agosto de 2019

CASTILLA: SE VIENE EL CENTENARIO


Discurso por el Nonagésimo  Noveno aniversario de reivindicación del Distrito de Castilla.-
Por Miguel Godos Curay
Ritual indígena registrado  en Trujillo del Perú
del Obispo Baltazar Jaime Martínez de
Compañón.

Consta en los anales de la historia reciente que el  30 de Marzo de 1861, el Presidente Ramón Castilla, decretó la Ley de creación del Distrito de Castilla, como  parte de la Provincia de Piura. Sin embargo, el 10 de Agosto de 1908 mediante Ley 723 se decretó la reincorporación de Castilla al Distrito de Piura, en razón de su cercanía. Doce años después, el presidente Augusto B Leguía, promulgó la Ley Regional 208, del 13 de  Agosto de 1920,  reivindicando  políticamente y devolviendo su categoría de Distrito  a Castilla.  Piura y Castilla siempre han estado unidas por un puente el desaparecido Puente Viejo inició su construcción el 28 de diciembre de 1891 y se inauguró el 18 de abril de 1893. Su constructor fue el ingeniero Carlos F. Findlay y su costó fue de 70 mil soles. Había un puente de palos que un día de creciente se llevó el río y uno de sus usuales peatones cogido de los maderos fue a parar hasta Montesullón en donde se erigió por agradecimiento una capilla llamada Capilla de  Reto porque así era el apellido de este nuevo Moisés salvado de las aguas.

Enrique López Albujar en Los Caballeros del Delito anota lo siguiente: “Castilla.- Castilla denominado así geográfica y políticamente, y Tacalá, por ley de la tradición, es bajo cierto punto de vista, más que un pueblo autónomo, un barrio de Piura, tendido sobre la margen izquierda del río de ese nombre. Esta unido a la ciudad capitolina por un puente y por vínculos de dependencia comercial y política, pero separado por usos y costumbres, prácticas religiosas, principios de ética social y hasta por el clima. Un cauce y doscientos pasos de distancia han bastado para establecer  entre uno y otro sustanciales diferencias.”

Más adelante refiere: “En su origen Tacalá fue el epicentro de una zona agrícola
Incaica y el punto de reconcentración de una población indígena numerosa, formada por los naturales del Chilcal y de  Yupita, medio soliviantados  en su pacifismo por la aparición del grupo piurano-paiteño trashumante.”

Otra cita anotará:  “Pueblo de campanas, músicos, castillos y camaretas;  curas, procesiones y mayordomos; velorios, entierros, sopas de honras. Chicha, riñas y puñaladas”. La devoción de Nuestra Señora del Tránsito es muy antigua y en el atrio de su templo se escenificaba el auto sacramental “Montezuma” que recordaba la vida y muerte del emperador azteca. Toda festividad se celebraba con diablicos y tamboril y chirmías. Los santeros recorrían los barrios repartiendo algodoncitos benditos para la salud y como antídoto contra el infortunio. En el Archivo Arzobispal de Lima obra un expediente sobre los límites de Yupita correspondiente s 1851.
Otros documentos de importante valor son: la “Prevención del Cura de la Matriz de Piura, doctor don José Santos Vargas Machuca, de que se apruebe el despojo que ha hecho al Cura de Catacaos (1850), del sitio de Tacal.


Prosiguen los “Autos por lo que el Cura de Catacaos, Fermín Seminario solicita que el doctor Vargas Machuca exhiba el testamento del Cacique de Amotape don José Reyes Zapata (1799). Otros documentos son los Autos del Litigio entre el Cura de Piura y el  Cura  de Catacaos  por el sitio de Tacalá (1842). En 1854  obran tres cuadernillos pertenecientes a la causa del Cura de Catacaos (1853-1854). Otro es el Expediente del juicio de dominio de Tacalá en Catacaos (1855-1856).  De 1854 aparece  un ejemplar del periódico “El Orden” de fecha 30 de septiembre de 1854 y del 20 de septiembre de 1854 donde aparece el asunto de Tacalá y la respuesta del Cura de Catacaos. Documentos que obran el  Archivo Arzobispal de Lima.

“En Castilla se planean los asaltos de Acho Grande, Vega Honda, El Negro, la Encantada y Monte Redondo. En Castilla tienen los bandoleros sus familiares, sus agentes, sus espías, sus mancebas –todos con careta de honestidad y amparados por algunas industrias a base de robos- y sus abogados y consejeros.”

Castilla, la antañona Tacalá tiene el privilegio mayor de haber sido, como consta en las actas del Primer  Cabildo y con asistencia del Capitán Juan de Cadalso Salazar, Visitador general en todos  estos valles hasta la ciudad de  los Reyes, el Capitán Alonso Foroeo de Ureña, Corregidor y Justicia Mayor de este partido y Gonzalo Farfán y Antonio de Frías  Alcaldes y el Contador Gabriel de Miranda, y  el Tesorero Ruí López Calderón y Pedro de Saavedra Procurador General de la dicha ciudad se acordó  la reedificación de la  ciudad de San Miguel del Villar y que para tal efectos e fundara como en efecto se fundó, con la presencia de vecinos estantes y habitantes  en el asiento de Tacalá.

Más adelante el texto señala: “…. se acordó y determinó el poblar la dicha ciudad encima de la obra de la Presa  y Tacalá de este  valle, que será dos leguas del pueblo de indios, antes más que menos, en donde haya agua y leña, y muy ben temperamento por ser dicho sitio muy desbajado y que lo baña el aire el cual viene por partes limpias, sin que pueda traer ningún mal olor ni corrupción que pueda que pueda causar enfermedades en la dicha ciudad…”

En una de las primeras ordenanzas se establece: “que por ninguna vía ni manera se consienta, ni nadie que lo haga, que desde la obra de la Presa y Tacalá la parte de arriba no se lave ropa en el río ni se eche vascosidad ni inmundicia ni cosa que pueda hacer daño al agua, porque el agua dl trecho de dicho es la que ha de beber la gente de la ciudad, y lo que han de tener por vista y recreación por ser tan agradable como es, so pena al que fuere indio o india, negro o mulato o mulata de cien azotes dados por las calles acostumbradas de resta dicha ciudad con voz de pregonero que manifieste su delito….”

Otra de las primeras ordenanzas precisa “...que ninguna persona de cualquier calidad o condición   que sea que no tengan ningún geénero de ganado ni estancia desde el sitio Presa y Tacalá hasta pasado el pueblo de Catacaos, y llegado hasta la Muñuela de la parte hacia adonde está el pueblo de indios, de esta parte del río por el daño que hace a las naturales, que les derriban y hacen echan a perder las acequias por donde va el agua con que riegan y otros muchos inconvenientes que hay….” También se prohíbe expresamente el echar barbasco.

En el último Censo INEI del 2017 el Distrito registra una población de 160 mil 201 habitantes, de los cuales 79 mil 421 son hombres y mujeres  80 mil 780.La mayor parte de su población es joven y ahí el vigor de su crecimiento y potencialidad.

Pienso y sé que es un sueño posible que las empresas e instituciones aquí instaladas pueden contribuir al desarrollo del distrito. Hasta hace poco centenares de camiones que atravesaban el Campus de la Universidad Nacional de Piura hoy los hace por la vía alterna que construyó el Ministerio de Transportes. Si por cada camión que sale del medio Piura se abonara un sol el Municipio tendría una renta para el fomento de la educación y el deporte.

Igual sucede con el Aeropuerto. Hace poco por razones de trabajo viaje a Lima. El pasaje que se me cotizó en 170 dólares acabó costando 240. Yo me pregunto y de este monto cuánto queda para el distrito ya acostumbrado al umbral del ruido en donde se perturba el silencio. ¿Hay una compensación justa que beneficie a los castellanos? No lo sé. Pero la historia registra que en las postrimerías del siglo XIX por cada botija de chicha que pasaba por el desaparecido Puente Viejo se pagaba un importe para su mantenimiento. No es legítimo que actividades que generan ingentes ganancias no beneficien  a sus stake- holders que no es otra cosa que la identificación de quienes directa o indirectamente son afectados por la actividad  y decisiones de una empresa.

Castilla, tiene Estadio, hospitales, clínicas, universidades e instituciones educativas prestigiadas a las que se debería pedir con legitimidad un porcentaje de becas para los mejores alumnos sin recursos del distrito. Siento en Castilla enormes posibilidades de futuro amenazadas por los corredores inmobiliarios que encarecen el precio de la tierra con el negocio especulativo. Pero también por los malos vecinos  que abandonan la basura en las calles de la ciudad.

Siento a Castilla en el pan caliente que recorre en canastos el mercado. En las chitas al ajo en el morro de Olegario. En sus nuevas poblaciones de migrantes venidos de la sierra de Morropón. Siento que hay que ocupar el estadio y darle uso para el deporte intensivo que nos preserva de esa amenaza inocultable que envenena a los jóvenes. Y que esas piscinas vacías, al asomo del verano deben estar en uso para  fomentar la natación. No es mucho pedir pero el vigor de la agroindustria al norte tiene que sentirse en los poblados vecinos, en las escuelas, en los campos deportivos y en los barrios populosos.

No puedo culminar este recuento sin rendir mi homenaje de gratitud a los hijos de Castilla como  el General Juan Velasco Alvarado a humanistas como Miguel Maticorena Estrada y Carlos Chávez Sánchez historiadores y discípulos de Porras, a Juan Quezada de El Indio con esa sensible preocupación solidaria y humana.
A doña Olga Guerrero Ojeda y a muchos otros, hombres y mujeres que ha  contribuido al engrandecimiento del Distrito. A todos ellos mi profunda gratitud y entrañable recuerdo.

En el Romancero Piurano del poeta Teodoro Garcés Negrón una de sus más hermosas y terrígenas composiciones  se llama Jarana Tacaleña:


A este romancero  pertenecen los siguientes versos:
“Piso de tierra mojada/
y techo de ramas secas/
y pegadas a las quinchas /
las tinajas opulentas, /
llenas de chicha espumosa /
y de blanca mellicera /
picaos de carne adobada, /
de jaleas y cachemas, /
no faltará ni amor /
al mozo que jaranea.”


Por ese amor a la tierra que como diría Dante Alighieri mueve el sol y las estrellas. Estamos aquí en justo homenaje al Distrito de Castilla. Cierro  con la palabra gracias mi presencia. Como dice Octavio Paz  gracias es una palabra que todos los hombres desde que el hombre es hombre han pronunciado y que significa participar de la gracia que concede de Dios a los hombres y el que recibe las gracias siente ese don gratuito que nos hace agraciados. Así que no quede sino agradecer su deferencia en esta irrepetible ocasión.




PIURA A TRECE AÑOS DEL MEDIO MILENIO


Por: Miguel Godos Curay
Plano de San Miguel de Piura en Trujillo del Perú del Obispo Baltazar Jaime
Martínez de Compañón.(1737-1797) 

Discurso con motivo del Cuadrigentésmo Octogésmo séptimo aniversario de la fundación de San Miguel y el Cuadrigentésimo Trigésimo Primer aniversario del fundación definitiva de San Miguel del Villar de Piura.-

Las ciudades como los hombres dejan huella de su existencia y el caso de San Miguel de Piura  tiene la fascinación de la historia y el tiempo  pues estamos a sólo escasos 13 años para celebrar el medio milenio que no es poca cosa. Y escasos dos años para el bicentenario de la Independencia jurada en Piura un 4 de enero de 1821. Me apasiona la historia pero como decía mi padre habla poco para que te escuchen y bien para que no te olviden. De modo que soy fiel al consejo.

En San Miguel de Tangarara, Tanagarará o Tangaralá Francisco Pizarro fundó en 1532  la primera ciudad hispánica del Pacífico Sur. Refiere Raúl Porras que lo hizo a orillas de las cananeas aguas del Chira. La empresa no fue fácil por la hostilidad de los indígenas a tal extremo que  Pizarro llevó a la hoguera a trece caciques soliviantados por el cacique Amotape.

A consecuencia de la insalubridad del lugar  en  1534  Almagro dispuso su traslado a un lugar ubicado en las estribaciones del cerro Pilán en  un sitio denominado Pirua o Pirua topónimo del que finalmente surgió Piura. En Monte de los Padres o Piura La Vieja se inició la colonización hispánica y se plantaron las primeras sementeras se distribuyó solares en los vecinos.

Sin embargo, la presencia de mosquitos afectó a los vecinos que mostrando secreciones purulentas en los ojos poco a poco la primera urbe se convirtió en una ciudad de ciegos. A ello se sumaron plagas de roedores que deshicieron los primeros trigales a tal extremo que el cura del lugar el Licenciado Pedro Bravo de Verdasco pidió al Concilio Limenese la excomunión de las alimañas lo que en efecto se verificó arrojándose los ratones a la anchurosa  Quebrada de las Damas para no retornar jamás. Esta noticia la refiere  Antonio de León Pinelo en sus Crónicas de América Meridional.

Este asiento empezó a despoblarse en 1570 en que los vecinos se trasladaron a Paita en pos de aire fresco del mar. La vida en el puerto no fue fácil por el oneroso esfuerzo para el traslado de agua desde Colán a San Francisco de la Buena Esperanza. A lo que se sumó el acoso de corsarios y piratas por lo que los vecinos solicitaron  al Virrey don Fernando Torres de Portugal Conde del Villar don Pardo su traslado a un nuevo lugar  a inmediaciones de la presa de Tacalá donde  dispuso el Capitán Juan y Cadalso y Salazar dispuso su fundación y asiento definitivo un 15 de agosto de 1588.

Se señalaron como linderos  “desde el pueblo y valle de Pacora y Jayanca por la parte y término de los valles de Trujillo, y de ahí subiendo a la sierra de Penachí, Salas, Huarmaca y Huancabamba, provincias de Cajas y Ayabaca que confinan con términos de Jaén y Loja, y a Poechos, Marcavelica, Motupe, Máncora, Pariñas, Tumbes y Solana hasta la costa de este mar del sur, prosiguiendo por ellas hasta la Punta de la Aguja y prosiguiendo hasta los confines y costa de de los dichos pueblos de Jayanca y Pacora que confinan con la dicha costa de Trujillo”.

La nueva San Miguel del Villar de Piura se asentó  y distribuyó solares conforme a la fórmula hispánica. Solares para la plaza pública colocando en ella rollo, picota y horca,  Iglesia, al frente el cabildo, la justicia y la cárcel a un extremo el hospital Betlemítico y los solares de los vecinos. Aquí se instalaron los piuranos. Con costumbres propias y con esa convicción de los piuranos viejos que saben de todo sin necesidad de haberlo estudiado.
Sus calles y callejones característicos. San Francisco hoy calle Lima, Calle Real hoy Libertad, El Cuerno hoy calle Tacna, el Playón hoy Arequipa, El Pedregal hoy Cuzco y Los Ángeles hoy Junín donde a decir de López Albújar la calle por donde contradictoriamente ha andado más suelto el diablo. Piura tradicionalmente está divida en dos barrios populosos al norte la Mangachería y al sur la Gallinacera de la Plaza hasta el Camal. Piura tiene sus propias devociones y celebraciones.

Piura, tiene 32 mil 852 kilómetros cuadrados Israel tiene 22 mil 72 kilómetros cuadrados, Bélgica 30 mil 688 kilómetros cuadrados y con una riqueza diversa es un emporio de riqueza y un desafío para la conducción política. Y tiene un capital humano valioso que se puede  resumir en los paradigmas humanos como Grau síntesis de patriotismo y consecuencia cívica, un médico sabio como Cayetano Heredia de inocultable origen indígena o de inteligencias extraordinarias como don Diego de Villegas y Quevedo Vélez de Saavedra el primer peruano incorporado a la naciente corporación y más tarde Academia Española de la Lengua, el poeta repentista Francisco del Castillo y Tamayo El Ciego de la Merced, escritores como Miguel Gutiérrez Correa y el poeta Juan Luis Velásquez Guerrero amigo personal de Vallejo, el poeta Marco Martos actual Presdiente de la Academia de la Lengua, Luciano Castillo Colonna, Hildebrando Castro Pozo, Luis Felipe y Fernando Angell de Lama, el Nobel Mario Vargas Llosa que nació literariamente en Piura. Pintores como Ignacio Merino maestro de la luz, Luis Montero, Felipe Cossío del Pomar, Víctor Delfín entre muchos otros de las nuevas generaciones. Y sin duda mujeres como doña Carlota Ramos de Santolaya, Elvira Castro de Quiroz, Isabel Ramos seminario, Pina Zúñiga de Riofrío, Carmen Arrese entra otras poetisas y escritoras de trayectoria indeleble.

Dice el poeta Marco Martos:
Las casonas de San Miguel de Piura
Crujen y tiritan las noches de julio.
Circulan duendes en sus zaguanes y corredores
Y hay brasas calientes en sus cocinas silenciosas.
Se vendrán abajo cualquier tarde,
Un temblor un viento huracanado.

Señor Alcalde le entrego mi recado de fe y esperanza en una Piura mejor que está construyendo no le arredre la indiferencia y la desesperanza. Piura tiene vocación de grandeza y de progreso y no sienta usted esa sensación perversa de vivir como las tortugas a 33 revoluciones cuando las dimensiones del ritmo del progreso son otras. En la economía global se mueven diariamente por clicks de computadora  casi tres billones de dólares  el equivalente a una serpiente de billetes de diez dólares que van desde los pies de La Pola en la Plaza de Armas de Piura y no para hasta dar la vuelta a la de Trujillo. Y hay que ser firme y resuelto. Se ha dicho que los piuranos en materia  de legalidad tienen vocación de maromeros y no es cierto. Piura necesita cambiar y darle cara al orden y el progreso. No olvide usted que Piura es y será siempre la tierra donde el sol nunca se devalúa, la chicha nunca se evapora, la amistad nunca se extingue y a las mujeres hermosas como nuestra soberana nunca se les olvida. Gracias muchas gracias.